Si te interesa el mundo del diseño y el arte y, además, eres un entusiasta de la naturaleza, entonces, el diseño floral podría ser el camino a seguir. El arte de la composición floral está relacionado con el empleo de flores, hojas y otros elementos naturales para confeccionar hermosas obras y composiciones que rezuman creatividad. En este post, te contamos en qué consiste el arte de la composición floral y algunas de las principales características de esta técnica decorativa. Aunque parezca una corriente actual, el arte floral encuentra sus orígenes en el Mundo Antiguo y, posteriormente, en la Edad Media. Ya en Grecia y Roma se entrelazaban flores para elaborar guirnaldas y coronas. En esa época, algunos de los materiales más empleados eran el laurel, el olivo, las rosas, las violetas o los jacintos. De los tiempos medievales nos han quedado técnicas como el denominado bizantino, un arreglo floral en forma de cono que continúa usándose en la actualidad. Y si nos fijamos en las tendencias de los últimos años, observamos que ha cobrado relevancia el estilo lineal que bebe de corrientes como el ikebana japonés. El arte de la composición floral, como otras disciplinas artísticas, ha experimentado una evolución en el transcurso de la historia y también está sujeto a diferentes técnicas.

Elementos de la composición floral

El diseño floral se basa en la composición artística por medio de flores y otros elementos con el objetivo de obtener una creación armónica. Sin embargo, la elección de estos elementos y la elaboración del conjunto final no se efectúan de manera casual, sino que hay que tener en cuenta ciertos aspectos:

1. Línea

Las líneas determinan la estructura de la composición floral. En función del tipo de línea escogida, el resultado final será distinto. La línea puede ser vertical, en cuyo caso se destaca la altura del arreglo floral y este proyecta fuerza. En el caso de las líneas horizontales, predomina el ancho y ofrecen una sensación de tranquilidad. Si la línea es curva, entonces, se crea un aspecto de movimiento.

2. Forma

En cuanto a la forma, entran en juego otros elementos como son el equilibrio o la proporción. Dada la diversidad de siluetas, la observación del hábitat natural puede convertirse en un excelente consejero para seleccionar una u otra. Un arreglo floral puede ser redondo, brindando una sensación armoniosa y equilibrada, pero también triangular, por mencionar solo dos ejemplos.

3. Espacio

El espacio alude al volumen de la composición floral. En este sentido surgen conceptos como el espacio positivo y el espacio negativo. En lo que respecta al primero, se refiere al espacio que ocupan las flores agrupadas. El espacio negativo reside en aquellos huecos libres dejados a propósito por el artista en los que no hay ningún elemento, pero que son fundamentales para el diseño floral en cuestión.

4. Color

Como en otras disciplinas artísticas, el color representa un rol fundamental en la composición floral. Es este un elemento que tiene el poder de comunicar y transmitir emociones, por lo que tampoco es un detalle que se deja al azar. En este contexto, los artistas suelen remitirse a la teoría del color o a la clasificación de los colores para escoger aquellos que predominarán en sus diseños. ¿Estás interesado en profundizar en el arte de la composición floral? Desde Emagister te recomendamos consultar la selección de cursos y másteres de la Escuela Europea Versailles, un centro de formación especializado en el mundo de las Artes Gráficas, pero también en el ámbito de la Moda, Literatura y Gastronomía.  

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