¿Te gusta el mundo de la salud y de la buena alimentación? El deporte y la alimentación van unidos de la mano. Comer lo mejor posible es fundamental para aumentar el rendimiento, evitando la fatiga y las lesiones. Así pues, según el tipo de deporte que se practique y los objetivos que se quieran alcanzar, esta sería una buena dieta proteica

Una dieta de proteínas facilita la pérdida de grasa y el aumento de músculo. Y por tanto, es ideal para los deportistas ya que les ayuda a alcanzar el éxito deportivo sin sufrir agotamiento físico.

¿Qué es una dieta de proteínas?

La dieta proteica consiste en aumentar la ingesta de proteínas y disminuir la de hidratos de carbono y grasas. Esta restricción de hidratos ayuda al proceso de cetosis, es decir, a utilizar las grasas como fuente principal de energía. 

Esta reducción de grasas y carbohidratos no suponen ningún riesgo para la salud. Pero si que es importante una supervisión médica que nos aconseje que tipo de alimentos consumir y durante cuánto tiempo podemos llevarlo a cabo.

¿Cómo funciona una dieta proteica?

La práctica de ejercicio unida a una dieta de proteínas, ayuda a adelgazar sin perder masa muscular. Al revés de las dietas donde se consumen el mismo número calorías pero de los hidratos de carbono. Pero, para que sea una dieta segura y efectiva es imprescindible tener en cuenta los siguientes factores:

  1. Consumir proteínas magras. La base de este tipo de dietas son las proteínas, por lo que es muy importante conocer cuáles debemos escoger. Se aconseja seleccionar aquellas proteínas que contengan grasas sanas; como por ejemplo la pechuga de pollo o pavo, el huevo o quesos frescos. También hay que tener en cuenta, que los que aportan más nutrientes son los pescados grasos por su alto contenido en omega. Mientras que, los alimentos que desaconsejan consumir con las carnes procesadas y los embutidos.
  2. Añadir proteínas en todas las comidas. Se aconseja incluir un alimento proteico en todas las comidas. Esto ayuda a sentirse saciado, con lo que se evita ingerir alimentos que no son necesarios. Y también se reduce el índice glucémico de las comidas, aunque se consuman hidratos como pan y frutas.
  3. Reducir, prudentemente, el consumo de calorías. Este tipo de dietas reducen el apetito y por tanto, generan una pérdida de peso. Pero para que sea efectiva, esta reducción de calorías debe realizarse de forma moderada; ya que una dieta de 1000 Kcal o menos puede ocasionar estrés, carencias nutricionales y falta de energía. Y también podría producirse un efecto rebote, debido a la dificultad de mantenerlas a largo plazo. Así pues, es importante tener en cuenta que del total de las calorías diarias (entre un 20%-30%) sean proteínas.
  4. Consumir alimentos de calidad. Para no reducir mucho los hidratos se aconseja aportar entre un 40% y un 50% de estos a diario fuentes de calidad. Por ejemplo, frutas y verduras son vitales. Como también las legumbres o cereales integrales, y con ellos se cubren las porciones recomendadas. Pero es importante evitar los azúcares añadidos y los alimentos procesados en la alimentación diaria.
  5. Practicar deporte a diario. Si la dieta se acompaña con ejercicio, los resultados serán mejores. Se observarán resultados positivos en la composición física y en el metabolismo. Es importante considerar que al disponer de un mayor número de proteínas para adelgazar, se tienen que optimizar sus efectos con ejercicio diario.

Alimentos permitidos 

Los alimentos que se pueden consumir en esta dieta son aquello con altos niveles de proteína. Del mismo modo, tienen bajos contenidos de hidratos de carbono.

  • Las carnes magras: jamón de pavo, pescados, huevos.
  • Lácteos desnatados: quesos blancos, leche y yogur desnatado natural.
  • Productos vegetales: leche de almendras o avena.
  • Verduras: espinaca, acelga, zanahoria, tomate o pepino. El rábano, la berenjena, brócoli, coliflor, alcachofa, cebolla, ajo, pimentón y espárragos también se aconsejan.
  • Aceite de oliva o de aguacate.
  • Frutos secos: nueces, cacahuetes o almendras.
  • Semillas: chía, linaza, calabaza y girasol.
  • Aguacate y limón.

Los profesionales aconsejan que este tipo de dieta se haga durante 15 días con 3 días de intervalo. Y repetirla en un máximo de 15 días.

Alimentos NO permitidos

Los alimentos que se desaconsejan totalmente son las fuentes de carbohidratos. Cómo por ejemplo los cereales y tubérculos como el pan, arroz y pasta. Tampoco son la mejor opción cuando se realiza esta dieta la harina, la batata, la papa y la yuca. Por supuesto que los azúcares, galletas, dulces, refrescos, miel y zumos pasteurizados se desaconsejan por completo.

Entonces, para evitar cambios en el metabolismo no se deben consumir estos alimentos. Y de esta manera se ayuda a que el cuerpo no deje de utilizar las grasas y las proteínas como fuente principal de energía.

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